MUNDO
Una pareja de Pontypool, al Sur de Gales, fue condenada a prisión después de que la policía local rescatara a su hijo de 3 años, quien había sido confinado a un cuarto de la casa sin calefacción, comida o luz y que llegó a comer su propio pelo para no desfallecer.
Lisa
Brooks y Tomas Lewis, la madre y el padrastro del chico, fueron
condenados por haber encerrado al pequeño en forma de castigo, informó
el sitio inglés The Sun.
La pareja incluso filmó el suplicio con las cámaras de sus celulares,
mientras el chico estaba cerca de la hipotermia, según denunciaron los
paramédicos.
"Estaba encerrado en un cuarto que parecía una
celda, sin luz ni radiador, mientras afuera nevaba. En la habitación
sólo había un recipiente, una vasija y un tenedor. Las paredes y el
chico estaban cubiertos de heces y estaba muy débil", contó el oficial
James Periam, quien sostuvo que el pequeño estaba cerca de morir de
frío.
El doctor Paul Davies, del hospital que trató al pequeño,
confirmó que el chico se había arrancado su propio cabello para comer y
que estaba deshidratado. Brooks, de 25 años, y Lewis, de 22, se
declararon culpables de negligencia intencional hacia el pequeño.
La mujer fue condenada a tres años de prisión y su pareja a tres y medio.

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