ARGENTINA
Un juez de Lomas de Zamora sobreseyó a un joven que le había
suministrado a su hija una cantidad letal de esa sustancia, causándole
la muerte. De acuerdo al magistrado, las limitaciones económicas del hombre hacen "innecesaria la persecución penal"
Según lo dictaminado por los peritos, la beba, identificada en el
expediente judicial como A., murió a causa de una intoxicación de
alcohol el 19 de setiembre de 2009, en el partido bonaerense de Esteban
Echevarría. Un fiscal había pedido que se juzgara al padre por homicidio
agravado por el vínculo, pero el juez de Garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale sobreseyó al joven.
Vitale explicó el fallo argumentando que el imputado “al perder a su
pequeña hija, grabó una huella entendiblemente difícil de superar para
cualquier ser humano y, a partir de lo sucedido, se encuentra
perturbado, con la necesidad imperiosa de trabajar día y noche para
cubrir las necesidades de su hija viva y del pequeño que se encuentra
por nacer, atormentándose cotidianemente con el miedo de que a ellos no
les suceda nada malo”.
La investigación llevada a cabo por el fiscal Enrique Lázari había
determinado que el hombre (identificado en el expediente como G.) y su
mujer, de 17 años, le habían dado una cantidad letal de alcohol a la beba con el propósito de asesinarla.
De acuerdo al fiscal, la pareja le suministró una “alta dosis de alcohol con intención de causarle la muerte,
habida cuenta de que sabían que dicha sustancia en la cantidad
suministrada era totalmente tóxica en una lactante, lo que produjo en A.
una intoxicación alcohólica de primer grado, con grandes alteraciones
orgánicas.
Sin embargo para el juez Vitale, según consta en la resolución que se
conoció en las últimas horas, el padre no tuvo intención de matar a la
niña.
“La historia pasada y presente del imputado, el desarrollo de su
vida, sus temores y sus limitaciones y la trasmisión que realizó de su
profunda angustia recordando todos los días lo sucedido, no puede pasar
desapercibida para la Justicia, ya que debe analizarse minuciosamente y
contraponerla al contexto, para eventualmente tomar las decisiones, que
ineludiblemente repercutirán en la vida del justiciable".
Asímismo, Vitale concluye que “la persecución penal, el juicio e
hipotéticamente la pena, aunque sea condicional, sería irracional frente
al dolor que padece cotidianamente el imputado".
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