SOCIEDAD
Estaban internadas en dos hospitales de Montevideo. Los acusados dicen que lo hicieron “por piedad” a las víctimas. Podría haber más víctimas.
Dos enfermeros uruguayos fueron
procesados este domingo por la muerte de dieciséis pacientes en las
unidades de cuidados intensivos de dos hospitales de Montevideo con el
argumento de que lo hacían "por piedad" hacia sus víctimas, informaron
fuentes judiciales.
"Se dispuso el enjuiciamiento de
tres personas: una por cinco delitos de homicidio especialmente
agravado en régimen de reiteración, otro por once delitos de homicidio
en régimen de reiteración real, y una mujer por complicidad en un delito
de homicidio", dijo el juez que lleva el caso, Rolando Vomero.
Los hombres, de 49 y 36 años, y
con larga trayectoria laboral, aparentemente no tenían relación entre sí
y los casos quedaron al descubierto tras algunas muertes consideradas
dudosas. Los homicidios se registraron en la unidad cardiológica del
Hospital Maciel, dependiente del Estado, y en el CTI neuroquirúrgico de
la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, una de las
mutualistas más reputadas del país y de capital privado.
Los dos enfermeros admitieron
"que a muchas personas les habían suministrado medicación para que
fallecieran", agregó el juez a la prensa al terminar de tomar
declaraciones a los procesados, cuya detención se conoció este mismo fin
de semana.
"Por fotografías uno reconoció a
cinco y otro a once de las víctimas y las investigaciones continuarán",
destacó el magistrado tras una jornada de interrogatorios que se
extendió por once horas y en la que fuentes policiales advirtieron que
el número de víctimas podría llegar a sesenta.
Uno de los enfermeros "aplicaba
morfina" a las víctimas y otro "aire por vía central" lo que "ocasionaba
la muerte en pocos minutos", detalló Vomero. El magistrado dijo
asimismo que de las investigaciones "no surge conexión" entre los casos y
que fueron "situaciones independientes".
Los encausados, agregó, manifestaron que su acción era "porque no querían ver sufrir a la gente".
El caso quedó al descubierto por
las sospechas de un funcionario del Hospital Maciel que lo denunció a
la policía. Las víctimas "tenían problemas graves de salud pero no todos
eran pacientes terminales", destacó el magistrado.
Santiago Clavijo, abogado del
enfermero de 36 años y también de la mujer procesada, ambos trabajadores
de la Asociación Española, afirmó que el enfermero "buscaba atemperar
el dolor de los pacientes".
"Mi defendido confesó cinco
homicidios de pacientes muy mayores de edad y dijo que actuó con un
móvil de piedad", destacó. Clavijo adelantó que "seguramente" apelará el
fallo del juez porque a su entender "no corresponde la figura de
homicidio especialmente agravado".
La abogada Inés Massiotti,
defensora del enfermero de 49 años que trabajaba en el Hospital Maciel,
dijo que su cliente "es consciente de sus actos, confesó plenamente ante
el juez, el fiscal y esta defensa que lo hizo por móviles de piedad".
Según la letrada, su cliente, que en la juventud fue abusado
sexualmente, indicó ante el juez "que después de 20 años de trabajar en
un CTI (Centro de Tratamiento Intensivo), con el estrés que implica
estar entre la vida y la muerte no pudo soportar más".
La abogada agregó que en su opinión "hay una patología psicológica, no psiquiátrica, porque (el enfermero) fue periciado exhaustiva y correctamente por el forense", y adelantó que no apelará el fallo judicial.
El caso causó conmoción a nivel de las autoridades uruguayas mientras el país es sede de la 53 Asamblea General de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la que participan ministros, altos funcionarios, banqueros y empresarios de más de 50 países. El presidente uruguayo, José Mujica, que esta noche encabeza una cena en honor de las delegaciones visitantes, fue informado durante todo el día de la marcha del proceso por parte del ministro de Salud Pública, Jorge Venegas, informaron a Efe fuentes oficiales.

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