Infancia y adolescencia indígenas: Trabajan para detectar problemáticas y diseñar políticas públicas

JUJUY
El Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy y UNICEF Argentina comenzaron a desarrollar un proceso para aportar la mirada de los pueblos indígenas al diseño de las políticas públicas destinadas a infancia y adolescencia.

En el marco de un proyecto que tiene como objetivo visibilizar la realidad de niños/as y adolescentes indígenas y promover la efectivización de sus derechos individuales y colectivos, se concretó recientemente un taller donde se definió una agenda preliminar de temas que serán analizados en diversas instancias y que integrarán una herramienta de sensibilización con la que se trabajará en las comunidades indígenas de Jujuy.

La Coordinadora General del COAJ; Natalia Sarapura, precisó que este proyecto -que cuenta con el acompañamiento técnico y financiero del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia- “ha sido pensado como un esfuerzo institucional para promover la aplicación de los derechos humanos consagrados para los pueblos indígenas”.

La dirigente indígena señaló que el COAJ busca revertir la visión que tiene el Estado respecto a que las problemáticas de derechos se limitan a un tema de acceso a la política pública. Explicó Sarapura que “pretendemos revertir esa teoría, a partir de una acción que ponga como eje la articulación entre derechos individuales y colectivos, y desde ese lugar hacer una propuesta de los pueblos indígenas para la aplicación de sus derechos humanos”.

El proyecto COAJ - UNICEF se propone desarrollar una experiencia modelo en relación con la niñez y la adolescencia indígenas para poder posteriormente aplicarla en otras jurisdicciones.

En este contexto, el COAJ reunió en un taller a referente de diversas comunidades que actuarán como promotores del proyecto y con quienes se avanzó en la definición preliminar de problemáticas.

“Nos proponemos con las comunidades avanzar en la articulación de las reivindicaciones referidas a tierra, territorio, recursos naturales y autonomía, con los derechos individuales, para eliminar las diferentes formas de discriminación que afectan el ejercicio de derechos de niños y adolescentes”, añadió Natalia Sarapura. Recalcó la líder indígena que se trata de un proceso donde se articula la visión occidental de los derechos individuales, con los nuevos paradigmas de derechos colectivos y la visión del mundo indígena.

“La posibilidad de efectivización de los derechos humanos, están íntimamente ligados a los derechos al territorio, a la identidad, a la espiritualidad y a la cosmovisión. Esto implica un desafío porque lo que hacemos es, desde nuestra memoria histórica ancestral, resignificar las acciones que tienen que ver con el respeto a la vida y a la dignidad de las persona”.

Explicó Sarapura que el avance producido en el reconocimiento de los derechos indígenas en el derecho internacional constituyen ya un marco referencial extraordinario que debe ser atendido al momento de definir políticas púbicas.

Las problemáticas detectadas
La Coordinadora del Proyecto COAJ UNICEF para la infancia y adolescencia indígena, Antonia Apaza, precisó que tras el encuentro con los promotores del proyecto, se pudieron detectar preliminarmente algunas problemáticas.

En tal sentido, precisó que la falta de adecuación cultural del sistema educativo, las dificultades de acceso en algunas regiones a los servicios educativos, así como la ausencia de servicios o la existencia de servicios sanitarios sin pertinencia cultural, son los problemas que aparecen en forma reiterada y que tienen un particular impacto sobre la infancia.

En el caso particular de la salud, se acusó un desprecio por prácticas y soluciones medicinales tradicionales que son desconocidas o desvalorizadas por la medicina occidental.

Natalia Sarapura, a propósito de la educación explicó que “los niños/as se forman en la comunidad, en la familia con prácticas culturales, productivas propias, pero cuando ingresan a la escuela se produce un quiebre entre esa formación de vida y la educación occidental que tiene un modelo intelectual racional, que desvaloriza los saberes propios de los niños y el aspecto emocional. Hay un choque entonces, entre dos formas de pensar, sentir y vivir.

Por un lado, una formación indígena para la vida en relación con la comunidad, la tierra y el territorio, un vínculo particular con la naturaleza, con sus recursos naturales, con los animales. Y por otro lado, una formación donde prima el aspecto intelectual”, subrayó.
Sarapura apreció que esto también es el resultado de “las deudas del Estado en relación con la promoción de la diversidad cultural”.

“Es evidente que el pertenecer a pueblos indígenas constituye hoy otro factor de vulnerabilidad para la infancia y la adolescencia, que son sectores que precisan de una protección especial justamente porque son seres humanos en desarrollo y formación”. Los sistemas educativo y sanitario, añadió, “no se han adecuado para comprender y respetar la identidad cultural, los valores indígenas” y esto es el resultado de políticas monoculturales que desconocen la diversidad.

Las crisis de identidad cultural en niños y jóvenes, son además reconoció Sarapura, la consecuencia de padres y madres que para evitar la discriminación, han ido ocultando y modificando prácticas y esto ha impactado en la transmisión de valores para fortalecer el orgullo de pertenecer a una comunidad. Resaltó que hay prácticas, como el quepiar (llevar el niño en la espalda) que se van perdiendo, y que constituían una manera particular de desarrollar un vínculo emocional con el hijo/a”.

Por su parte, Antonia Apaza, refirió que entre otras problemáticas que emergieron se encuentra la situación económica de los padres, las dificultades para la educación sexual temprana por prejuicios y desconocimiento, los embarazos tempranos, el suicidio, la violencia intrafamiliar, el alcoholismo, la drogadicción, el bombardeo de los medios de comunicación que difunden otros patrones culturales, entre otros.

También durante el taller con los promotores del proyecto, se fueron esbozando algunas propuestas para revertir situaciones que afectan a la niñez y adolescencia indígenas. Así, se mencionaron la necesidad de la formación de docentes y personal de salud, capacitados en interculturalidad, la educación intercultural en las escuelas, la formación con identidad, el reconocimiento de las prácticas medicinales ancestrales, un abordaje de las problemáticas socio culturales, familiares, desde una mirada integral que incluya la cosmovisión y la espiritualidad indígenas.

Finalmente Sarapura y Apaza, señalaron que los temas y propuestas que fueron planteándose serán validadas en distintos ámbitos, junto a otras comunidades y con la participación también de niños/as y adolescentes.

“Nuestro propósito es aportar un instrumento de sensibilización para trabajar y posteriormente, elaborar una propuesta de política pública para la infancia y adolescencia”, finalizaron.

La educación sexual en las Comunidades Indígenas

La dirigente de la comunidad indígena de Santa Ana, Magdalena Cruz, planteó durante el encuentro sobre niñez y adolescencia indígenas, la necesidad de avanzar en una educación sexual temprana, adecuada a los pueblos aborígenes. Puso de relieve que esto ayudará a garantizar los derecho de niños/as y adolescentes a una vida libre de violencia sexual y contribuirá a reducir los embarazos en niñas, promover una maternidad y paternidad responsables, erradicar los abusos sexuales y una cultura que ha ocultado y, de alguna manera, ha promovido la afectación del derecho a la autonomía y al propio cuerpo.

Observó Magdalena Cruz que la educación sexual debe ser un tema que involucre a madres y padres y objetó que generalmente se haya puesto sobre la mujer la responsabilidad de la educación sexual, cuando se trata de un deber compartido. También indicó que, si bien a nivel nacional, se está trabajando este tema, los materiales no son pertinentes para las comunidades indígenas y en este sentido indicó que se han desarrollado campañas con personas famosas que son ajenas para las comunidades indígenas y que no tienen un discurso adecuado para poder comunicar eficazmente. “Sería conveniente que las campañas estén adecuadas a los lugares, a las comunidades” reclamó.

“Como comunidades indígenas nos cuesta mucho hablar con nuestros/as hijos/as sobre sexualidad. Somos muy cerrados, por varias generaciones se nos han ocultado estos temas y hemos aprendido como hemos podido. Esto trajo como consecuencia que se produzcan violaciones, que se oculten y no se denuncien, porque se supone que es algo sobre lo que no se debe hablar” expresó la dirigente de Santa Ana.

Por último, observó que es necesario que en Jujuy se implemente la educación sexual y se aplique ley nacional de educación sexual. Consideró que esto ayudará a que la niñez pueda acercarse a los temas de sexualidad, pero advirtió es necesario también que los adultos asuman la responsabilidad de esa enseñanza, sin escandalizarse y sin obstaculizarla. “Tenemos que vencer esas resistencias porque sino los chicos se convierten tempranamente en madres y padres jóvenes, no pueden después continuar sus estudios o tener un proyecto que les permita mejorar su situación”, concluyó.

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