En Jujuy, el durazno tuvo una campaña excepcionalmente buena

JUJUY
La producción de durazno en el Valle de los Pericos tuvo una campaña “excepcionalmente buena”, definió a el agrimensor Raúl Rollé, especialista en este cultivo y asesor técnico del INTA Perico.

En la campaña 2011 –reveló Rollé- se comercializaron aproximadamente 140 mil envases, de los cuales 100 mil se ubicaron en el Mercado Central de Buenos Aires y el resto entre los mercados de Rosario y Córdoba.

El precio, en general, “fue bueno aún en los mercados locales, lo que no ocurría desde hace varios años. En el inicio se arrancó con un precio que superó levemente los 100 pesos el envase de 10-11 kilogramos y finalizó con un precio que no bajó de 60 o 70 pesos”, explicó.

En los mercados locales de Perico y Monterrico, el precio se mantuvo toda la campaña entre 50 y 70 pesos, “lo que es muy bueno teniendo en cuenta que no hay costo de flete y proceso”, advirtió.

El agrimensor recordó que los primeros fruticultores a nivel comercial fueron Víctor Abraham en El Carmen y Ángel Rinaldi en El Milagro, por iniciativa propia.

“A partir de esas experiencias y en forma conjunta con el ingeniero Ricardo Hueda, por entonces jefe de la AER INTA Perico, vimos al cultivo del durazno como una posibilidad o alternativa válida del tabaco”, añadió.

En el año 1988 se instaló una colección muy completa de frutales de carozos que fuera enviada por la Estación Experimental del INTA San Pedro, provincia de Buenos Aires, en el campo experimental de la Cooperativa de Tabacaleros, ubicada en la finca La Posta, a través de un convenio, indicó el especialista.

Reseñó que en 1989 comenzó la tarea de difusión y extensión, viendo el excelente comportamiento que por entonces tenía la variedad San Pedro 16-33, a partir de las recomendaciones de los técnicos de la menciona estación experimental, a tal punto que las primeras 150 hectáreas fueron de esa variedad. Luego del muy buen resultado observado en la colección con la variedad Flordasking, es que a partir de los años 91-92 la variedad S.P. 16-33 es reemplazada por ésta siendo dos los motivos fundamentales: la primicia, porque se comenzaba la cosecha unos diez días antes y segundo, la calidad y tamaño del fruto, que era superior.

A través de los años –agregó Rollé- se fue incorporando otra variedad como Early Grande, también de primicia, y con unos días antes en el inicio de cosecha.

“Entre los años 91-92 hasta los años 2000-2001 hubo un crecimiento de entre 20 y 40 hectáreas por año, luego se paró por un lapso de 5 o 6 años debido al muy buen momento por el que atravesaba el tabaco y donde el tabacalero hasta perdió su interés por el cultivo. Y nuevamente en el año 2007 comienza a incrementarse la actividad con la incorporación de packing para el procesamiento de la fruta, con lo que mejoró considerablemente la calidad comercial del producto final y, por consiguiente, un mejor posicionamiento en los principales mercados nacionales, particularmente en el Mercado Central de Buenos Aires”, destacó.

En la actualidad –explicó- en los valles templados de Jujuy hay unas 700 hectáreas con durazneros, habiéndose incorporado tres nuevas variedades, una más temprana que es Opedepe, una intermedia Rojo 2, ambos amarillos, y una intermedia blanco que es Tropic Snow.

Por otro lado, indicó que en los últimos tres años se han renovado más de 50 hectáreas de las originales y otras fueron erradicadas para volver a cultivo de tabaco.

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