MUNDODurante su declaración ante el juez, el capitán Schettino dio nombres de otros colegas que, como él, habrían realizado maniobras riesgosas con los cruceros. Reveló que un sistema del barco tenía una falla que un inspector nunca reparó. Culpó a la empresa
El accidente del crucero Costa Concordia se convirtió en un culebrón que atrae la atención de la prensa mundial por la magnitud de la tragedia, los detalles del hecho y también por el perfil de personajes como el capitán Francesco Schettino, el gran protagonista (y villano) de esta historia.
El comandante no sólo denunció que la compañía dueña del crucero estaba al tanto de la maniobra de acercamiento que finalmente provocó el encallamiento de la nave (“era una maniobra publicitaria habitual”, aseguró), sino que para fortalecer su estrategia defensiva involucró a otras personas.
Ante el juez, Schettino dio los nombres de otros capitanes de Costa Cruceros que hacían la misma maniobra, y señaló a un tal Garbarino como una figura en tales acrobacias. Además dijo que entre ellos se mandaban mails contándose tales hazañas.
Ante preguntas del fiscal y del juez, el capitán fue por más: “Quiero ser honesto con ustedes hasta el final. Desde hacía 15 días nos habíamos dado cuenta a bordo de que se había roto el back-up del sistema VDR y habíamos pedido al inspector que lo arreglara. Pero esto nunca sucedió…”.
Por supuesto, Schettino siguió disparando contra la naviera que lo empleaba al asegurar que instantes después del accidente se puso en contacto con el responsable de operaciones marinas de Costa Cruceros, Roberto Ferrarini, le contó lo sucedido, pactó la maniobra de acercamiento a la costa con él y, finalmente, le pidió un remolcador y helicópteros para ayudar en la evacuación. Por supuesto, la empresa lo desmiente y jura que el comandante demoró hasta una hora en informar lo que sucedía.
El accidente del crucero Costa Concordia se convirtió en un culebrón que atrae la atención de la prensa mundial por la magnitud de la tragedia, los detalles del hecho y también por el perfil de personajes como el capitán Francesco Schettino, el gran protagonista (y villano) de esta historia.
El comandante no sólo denunció que la compañía dueña del crucero estaba al tanto de la maniobra de acercamiento que finalmente provocó el encallamiento de la nave (“era una maniobra publicitaria habitual”, aseguró), sino que para fortalecer su estrategia defensiva involucró a otras personas.
Ante el juez, Schettino dio los nombres de otros capitanes de Costa Cruceros que hacían la misma maniobra, y señaló a un tal Garbarino como una figura en tales acrobacias. Además dijo que entre ellos se mandaban mails contándose tales hazañas.
Ante preguntas del fiscal y del juez, el capitán fue por más: “Quiero ser honesto con ustedes hasta el final. Desde hacía 15 días nos habíamos dado cuenta a bordo de que se había roto el back-up del sistema VDR y habíamos pedido al inspector que lo arreglara. Pero esto nunca sucedió…”.
Por supuesto, Schettino siguió disparando contra la naviera que lo empleaba al asegurar que instantes después del accidente se puso en contacto con el responsable de operaciones marinas de Costa Cruceros, Roberto Ferrarini, le contó lo sucedido, pactó la maniobra de acercamiento a la costa con él y, finalmente, le pidió un remolcador y helicópteros para ayudar en la evacuación. Por supuesto, la empresa lo desmiente y jura que el comandante demoró hasta una hora en informar lo que sucedía.
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